Visión náutica y vectores de desarrollo.

Nuestro hermoso país, rodeado de mar y ubicado en la esquina más privilegiada de América del sur, representa un potencial invaluable de desarrollo, ligado este a la proliferación de puertos de carga, marinas, industria, turismo; en fin, de toda suerte de negocios que giran alrededor de un gran eje de progreso como lo es el mar, sin embargo, vemos como en Colombia aún falta mucho para aprovechar de manera amplia, sostenible y sustentable este fantástico recurso.

Las bondades que brinda el mar a sus beneficiarios (para denominar así a quienes, de una u otra manera, aprovechan sus atributos para su sustento e ingresos), son invaluables y generan tanto conflicto de intereses como los produce el uso de la tierra.

Estos conflictos, se deben a la falta de integración dentro del sistema, ¿pero cuál sistema?; pues el MAR. Si, este medio infinito y rico en recursos se puede ver como un gran sistema donde confluyen todo tipo de fuerzas exógenas que lo estresan y lo relajan.

El mar como sistema corresponde a una teoría del Almirante Chileno, Jorge Martínez Bush[i], quien planteó el concepto de oceanopolítica, el cual se puede resumir como las acciones de un estado para la ocupación el espacio oceánico como un verdadero lugar de conocimiento y crecimiento de este. Dentro del sistema convergen vectores, unos que buscan explotarlo, otros que lo tratan de regirlo y regularlo con el fin de protegerlo, hacerlo sostenible y sustentable; estos vectores, se suman o se restan dependiendo de la sinergia que el mismo estado logre imprimirle para buscar su desarrollo económico por medio del uso del mar.

Los vectores según los indica Martínez Bush, son el vector de comunicaciones, de producción, recreacional y turístico, urbano, jurídico y el vector del poder; cada uno de estos, representa intereses y capacidades que, como todo vector, tiene una intensidad y una dirección, se suman o se restan y generan vectores resultantes, los cuales, deberían contener en mayor o menor proporción características de todos los intereses que cada uno de ellos representa; sin embargo, en muchas oportunidades el vector que “más hala” se lleva toda la resultante, dejando por fuera del fin óptimo, muchos de los atributos que respaldarían en el tiempo su naturaleza y sustentabilidad.

En Colombia, la gestión de estos vectores en cuanto a intensidad y dirección, refleja en muchos casos la falta de sinergia en torno a los proyectos de desarrollo; los protagonismos y antagonismos no ceden en sus pretensiones, se enfrenta el estado contra el estado, contra los privados, estos contra la sociedad y viceversa, la burocracia dificulta los procesos; sin importar de una u otra manera como se afectan el progreso y el bien común, en fin, suma y resta de vectores, que terminan con la resultante negativa para el desarrollo de proyectos que, sin duda alguna atraen progreso, bienestar y crecimiento económico. Pero bueno, el fin de este escrito no es ver al pasado, el objetivo es proponer propositivamente la construcción de una estrategia donde participen todos los actores involucrados para el desarrollo de una visión náutica y marítima, que permita generar ingresos y beneficios de todo tipo para estos.

En Cartagena, proyectos tan necesarios y de primer orden como la protección costera, el sistema de aguas pluviales, la quinta avenida de Manga, la ampliación de la carrera primera en Bocagrande, el traslado de la base naval, la implementación de transporte acuático de pasajeros, las ampliaciones portuarias, el desarrollo de Tierra Bomba, entre otros, deben ser desarrollados con base en la concertación inicial, no de los proyectos en sí, sino de lo que estos representan dentro de la estrategia, como parte de una visión conciliada de lo que necesitamos y queremos como ciudad.

Los pilares de esta estrategia pudieran ser, la transparencia, la participación, el beneficio común; el objetivo sería, permitir el desarrollo de proyectos que garanticen la realización de actividades en torno al mar y los cuerpos de agua de manera sostenible y sustentable; todo esto, fijando con anterioridad una VISION NÁUTICA, sea esta marítima o fluvial, que nos lleve al lugar donde Colombia debería estar en materia de marinas, puertos, transporte, navegación, recreación, convivencia y legislación.

En resumen, edifiquemos primero una visión náutica y marítima como eje fundamental del desarrollo de nuestra ciudad y luego construyamos participativamente, bajo un liderazgo visionario, transgresor y transformacional, los vectores resultantes que apunten al progreso de todos.

Trabajemos juntos para lograrlo, nuestra ciudad y nuestro país lo merecen.

 

 

Capitán de Navío RA Héctor Ardila Rey

Profesional en ciencias navales y náuticas consultor en proyectos náuticos, marítimos y fluviales.

hector.ardila@consultecmar.com

 

[i] Martínez Bush, Jorge- pag 135, Oceanopolítica, una alternativa para el desarrollo, editorial Andrés Bello, 1993